Escenarios de la crisis: Arquitectos en paro

Reportaje del periódico El País. Escrito por Victoria Torres Benayas. Madrid, 28.07.2010 (enlace aquí)

De trabajos en precario al paro

“Han destrozado todas nuestras expectativas”

Ricardo Paternina es uno de los 3.576 arquitectos que la crisis ha dejado en paro tras encadenar años de empleos mal pagados

Colectivo: Arquitectos sin empleo. ¿Cuántos son? 51.177 colegiados, 3.576 oficialmente en paro (el 7% del total) y 30.419 más cursando la carrera. Efectos de la crisis: El número de edificios (de obra nueva y de uso residencial y no residencial) visados a abril de 2010 según la estadística de Fomento es de 3.045 frente a los de un buen año, por ejemplo los 20.065 edificios de abril de 2005 (una caída del 84,84%). El consumo de cemento ha descendido, según la misma fuente, de 55.998.000 toneladas en 2007 a 28.646.000 en 2009. Grupo del encuentro: Ricardo Paternina Soberón, 30 años, desempleado desde el mes enero. ¿Cuándo? Martes 27 de julio a las 18.00, en su casa del barrio madrileño de Lavapiés.

Ricardo Paternina pertenece a esa generación de jóvenes españoles hiperformados que, al terminar los estudios, se toparon con un panorama laboral tan pujante como desolador, en el que toda su preparación se traducía en sueldos no ya mileuristas sino cercanos al salario mínimo interprofesional, con el agravante de tener “muchísima responsabilidad sin tutoría alguna”. Los mismos que, acostumbrados a la fuerza a cobrar una miseria, a jornadas laborales de 12 horas, a días encadenados sin dormir para acabar una entrega y a fines de semana sin remunerar, han acabado con sus huesos en el paro, una situación angustiosa a la que no ven salida y que les hace recordar sus años trabajando en condiciones lamentables como “el paraíso”. Su caso es doblemente injusto, ya que la precariedad laboral se producía en un mundo boyante, el del ladrillo, que vivía los años del pelotazo imparable. Hasta que paró y “borró” literalmente del mapa a miles y miles de albañiles, pintores, carpinteros, fontaneros, electricistas, arquitectos, aparejadores, constructores, promotores, inmobiliarias…

Nacido en Santander, estudió el grueso de su carrera, Arquitectura, en Donosti, a los que sumó un año de formación en Holanda y otro en Inglaterra. “Son seis años de estudios, otro para el proyecto fin de carrera, mil cursos, cuatro años de doctorado…”. Terminó la carrera en 2006, se mudó a Madrid y desde entonces ha “trabajado muchísimo” y ha pasado por todo tipo de estudios, “grandes, medianos y pequeños”, en los que ha llegado a realizar “proyectos muy potentes, de mucho nivel” tocando todos los palos de su profesión: proyectos de ejecución, rehabilitación, viviendas, centros de juventud, “muchos tipos de edificación en países exóticos y emergentes de Oriente Próximo”… Pero prefiere no citar nombres porque sabe que “no les va a gustar” lo que tiene que decir ni quiere tampoco “criminalizar” a unos estudios y “exculpar” a otros cuando la situación “es común a todos”.

“Al principio tienes tanta ilusión por trabajar que coges cualquier cosa, cuando me cansaba de la explotación, cambiaba a otro sitio, buscando mejores condiciones y tener una perspectiva global de la arquitectura”. Por explotación se refiere al pan nuestro de cada día de miles de profesionales de su sector, que trabajan como si fueran asalariados dentro de unos estudios que, sin embargo, no les hacen contratos sino que les pagan un fijo mediante facturas, obligándolos a darse de alta como autónomos, pagándose su Seguridad Social, sin extras, sin vacaciones, sin derecho a paro, con despido libre y sin coste… Son los falsos autónomos.

Durante su periplo por todos los mundos y submundos de la arquitectura, cobró “un mínimo de 900 euros brutos al mes y un máximo de 1.800”, aunque la media estaba en 1.200/1.400. Pero subraya el matiz de “brutos” y pone un ejemplo, extraído del combativo blog arquitectosexplotados. “En un caso hipotético de un trabajador por cuenta ajena y de un falso autónomo que cobraran ambos 1.700 euros al mes, al segundo se le queda reducido a 792 euros al mes porque son 12 pagas, no 14, tiene que pagar la Seguridad Social o a la Hermandad de Arquitectos, un seguro por si se queda en paro…”. “Conozco a muchos compañeros que rozan el salario mínimo, cuando yo en Holanda llegué a ganar como becario 2.500 euros limpios”, subraya, para añadir que nunca ha visto una inspección laboral en ninguno de los estudios por los que ha pasado y que no conoce a ningún compañero que haya denunciado.

Como ejemplo paradigmático del fenómeno, “un cóctel mólotov al que se llega sumando la sobreabundancia de colegiados con honorarios liberalizados y un complejísimo Código Tércnico de la Edificiación”, Ricardo recuerda el lema que el estudio londinense del español Alejandro Zaera Polo usó para reclutar becarios, “que todavía están peor” que los falsos autónomos. Directamente rezaba: “Se necesitan esclavos”. Lo peor es que esta situación está “completamente generalizada” y muchos arquitectos consolidados, aunque quisieran tratar mejor a sus trabajadores, no lo hacen “porque pierden ventaja competitiva respeto a los demás”. “En los concursos públicos puntúan las rebajas por honorarios y las he llegado a ver del 45%. ¿Cómo lo hacen? Gracias a los sueldos de sus esclavos. Se nutren de gente a la que pueden ir echando porque siempre viene otra gente detrás dispuesta a tragar con todo y sin quejarse porque no tienen un paracaídas detrás”. Ricardo no culpa ni exculpa a nadie de este círculo vicioso: “Todos tenemos la culpa, los que proponen estas condiciones y los que las aceptan”. Era una época de “perfecta asimetría” en la que una ingente cantidad de ganancias se quedaba “en manos de muy pocos”.

Pero en estas “se produjo el advenimiento de la crisis”, dicho esto con una media sonrisa irónica, que le pilló en un estudio importante en el que trabajaba desde hacía año y medio. “Se acabaron los trabajos y nos tuvimos que ir” a la calle, él y otros 10 compañeros. Desde enero de 2010 está oficialmente en paro, como otros 3.576 compañeros, aunque duda y mucho de estos datos porque en su sector porque hay “mucha economía sumergida” y “muchos despachos abiertos sin encargos”. En estos seis meses no ha recibido ni una sola llamada de la oficina del Inem donde, eso sí, le felicitaron por su magnífico currículo y por su especialización. En lo suyo, lo último que le han ofrecido y a lo que se ha negado “por principios” es un sueldo de “cinco euros la hora y sin contrato”, cuando “una empleada del hogar gana 12 y con contrato”. “Me niego a aceptar unos honorarios tan por debajo de los de cualquier otro profesional, prefiero trabajar en otra cosa que me permita ganar lo justo para vivir y seguir formándome”.

Por ejemplo, trabajos ocasionales dando información en un stand de la feria Ifema. “No se me caen los anillos”, sentencia con una coherencia y una dignidad aplastante, la misma que le llevó a hablar con trabajadores sociales en busca de alguna ayuda estatal. En su inocencia, pensaba que un joven en paro pero sin derecho a cobrar la prestación, hijo de padres divorciados y con una madre que no trabaja, que estudió toda la carrera becado, sin ahorros ni ingresos ni propiedades, podría acceder a algún subsidio. “Pero me contestaron que no, que no soy ni alcohólico ni drogadicto ni un peligro para la sociedad”. Así que chaval, apáñatelas solo. Barajó incluso la idea de acudir a comedores sociales, pero sus amigos le ayudaron y disuadieron.

Ricardo, que vive en un piso compartido con una guionista de televisión también en paro y por el que paga 300 euros al mes, no entiende la paradoja de un país en la que “unas personas adquieren gran cantidad de conocimientos y trabajan para quien no los tiene, muchos de ellos sin ética de ningún tipo y que encima se han forrado”, en referencia a algunos promotores y constructores “gualtrapas, aprovechados y oportunistas” que han propiciado la mala imagen que la sociedad tiene del sector de la construcción. Tampoco entiende cómo es posible que un “fontanero sin formación alguna” te haga una “chapuza de puta madre en casa” con silicona y “metiendo los tubos por donde no son” y cobre “salarios desorbitados”. “Cualquiera gana mucho más que tú, un camarero, un albañil, un delineante”, se lamenta. Pero, sobre todo, le cabrea

Interrogado sobre si, visto lo visto, sabiendo lo que ahora sabe y después de seis meses en paro, volvería a estudiar arquitectura, se ríe a carcajadas, por primera vez en toda la entrevista, y asiente una y otra vez con la cabeza. Esa misma pregunta se la ha hecho a sí mismo y a otros compañeros en la misma situación mil veces. “Sin, sin dudarlo, lo mío es vocacional y hasta el final, cueste lo que cueste. Es la forma en la que me gustaría vivir, aunque si le preguntas a otra muchísima gente diría que no”.

“Vivimos una inestabilidad bestial. Han destrozado todas nuestras expectativas”, admite, para subrayar que en España “el reloj biológico humano no coincide con el laboral, lo que lleva al desánimo y la depresión constantes”. Su sueño es tener “una vida estable, sencilla y tranquila, dedicada a la arquitectura y con un sitio donde poder vivir”, que se traduce en montar un estudio y tener ese “primer encargo de un proyecto entero en el que poder expresar”, al fin, todos sus conocimientos “en algo construido”, pero sabe que lo tiene difícil, entre otras razones por la inversión inicial que requiere, por “la complejidad y el trabajo ingente adicional” que ha introducido el Código Técnico de la Edificación y porque los profesionales tienen que pagar el seguro de responsabilidad civil durante 10 años. “Eso te obliga a asegurar una cartera de clientes que te permita cubrir dichos gastos durante 10 años”, explica. En septiembre hará “un último intento” con su mejor amigo, también arquitecto, con el que tratará de poner en marcha alguna de sus muchas ideas, como “montar una empresa de accesorios de arquitectura”, como mobiliario. Si no funciona, se irá a otro país donde le traten “mejor”.

3 Comments

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3 responses to “Escenarios de la crisis: Arquitectos en paro

  1. Victor

    Hola,

    Me gustaria poder obtener la direccion de email de Ricardo Paternina Soberón, por una posible oferta de trabajo.

    correo.ignorado (at) gmail.com

    • publiesarq

      Nosotros no lo conocemos, simplemente hemos reproducido el artículo publicado en El País.
      Si está colegiado en Madrid (en la entrevista dice que vive allí) quizás podrías encontrarlo en las listas de arquitectos del COAM. O buscándolo por google o facebook…

  2. Saludos! No mas queria decirles que su blog es muy interesante e informativo. Los añadi a mis favoritos. Sigan con el buen trabajo!

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